Si una placa parece amarillenta en una fotografía y gris en otra, puede atribuirse a un cambio del recubrimiento. Pero difieren iluminación y ajustes de cámara. Primero se evalúa la comparación cromática antes de trasladar una diferencia de imagen al objeto.
Si un informe considera manchas cuadradas junto a un objeto como huellas de inserción, deben comprobarse compresión y guardados sucesivos como alternativas. Puede haber varias explicaciones, por lo que se examinan íntegramente los materiales concretos, preservando información sobre su procedencia y las condiciones de elaboración. La hipótesis se formula antes de comparar los rasgos.
Si se repiten manchas parecidas en la foto de una pared, pueden interpretarse como copias, aunque la superficie tenga un patrón regular. Puede haber varias explicaciones, por lo que se examinan íntegramente los materiales concretos, preservando información sobre su procedencia y las condiciones de elaboración. La hipótesis se formula antes de comparar los rasgos.
Si se pretende calcular el tamaño de un defecto de un panel a partir de una fotografía, la regla puede estar detrás de la superficie examinada. En una situación habitual, la toma es oblicua y se calcula la longitud mediante píxeles sin comprobar las distancias ni la posición de la referencia.
Un reflejo en la fotografía se interpreta como daño
Si una reclamación por daños se basa en una línea clara de una fotografía, primero deben evaluarse las posibilidades de la imagen. Supongamos que existen tomas de la misma zona con distinta iluminación, pero no se presenta el objeto.
Fotografías de un mismo suceso tienen fechas distintas en sus propiedades
Si dos partes aportan fotografías parecidas de un suceso con fechas de archivo distintas, estas no demuestran por sí solas dos sesiones de captura. Los campos pueden reflejar la toma, el guardado, la exportación o la copia. Son importantes los archivos originales y la explicación de cómo llegó cada uno al conjunto presentado.